¿Sabías que las empresas más exitosas realizan control de gestión de manera periódica y consistente? El control de gestión es un componente esencial para el éxito sostenido de cualquier empresa. No se trata solo de supervisar y controlar, sino de asegurar que cada área del negocio esté alineada con los objetivos estratégicos y funcionando de manera eficiente.
¿A qué llamamos "control de gestión"?
Es un sistema que pretende evidenciar qué está ocurriendo en la organización de manera global. Se presenta como prácticas, metodologías y herramientas que en su conjunto permiten medir, evaluar y controlar el rendimiento de las operaciones, los resultados económicos y financieros, en función de los objetivos y estrategias establecidos.
Toda esta información es clave para que los responsables de la toma de decisiones sepan en qué estado se encuentra la operatoria, qué áreas hay que trabajar y cuáles potenciar. Pero para llegar a ese punto, antes es necesario:
1. Establecer objetivos y KPIs claros
Los indicadores clave de rendimiento (KPIs) son métricas que permiten evaluar el progreso hacia los objetivos estratégicos. Es crucial definir KPIs que sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo determinado — la metodología SMART. Si querés profundizar, escribí un artículo sobre cómo implementar OKRs en tu pyme.
2. Automatizar procesos (sin gastar una fortuna)
La implementación de herramientas tecnológicas para automatizar procesos puede aumentar significativamente la eficiencia y reducir errores. Esto incluye software de gestión de proyectos, herramientas de análisis de datos y sistemas de seguimiento de objetivos.
"Pero mi empresa es chica y no contamos con presupuesto para herramientas sofisticadas." No es problema. Existen herramientas gratis y freemium. Y si aún así no te animás, podés empezar con Excel o Google Sheets. Lo importante es instaurar una metodología de trabajo que sea sostenible en el tiempo.
3. Revisión periódica
Realizar revisiones mensuales o trimestrales para analizar y evaluar el progreso, identificar desvíos y ajustar estrategias u objetivos según sea necesario. Esto asegura que la empresa esté siempre alineada con sus aspiraciones.
La clave no es la sofisticación de la herramienta — es la constancia en su uso. Un Excel revisado todas las semanas le gana a un Power BI que nadie abre.