Tengo que confesar algo: cada vez que veo un posteo de LinkedIn de un dueño de empresa alardeando "Implementamos IA en nuestros procesos" me dan ganas de preguntarle: ¿Pero tus procesos funcionan? ¿Tus datos son confiables? ¿Sabés si la información que le estás dando a esa IA es correcta?
Una verdad que nadie quiere escuchar: implementar IA (o cualquier sistema sofisticado) sobre datos malos es como construir un rascacielos sobre arena. No importa cuán linda sea la tecnología, si los cimientos no están sólidos, todo se va a derrumbar.
Hoy quiero hablarte de algo que está pasando en muchísimas empresas: la obsesión con parecer "innovadores" mientras ignoran lo básico.
La fiebre por la IA: todos quieren el Ferrari, nadie quiere arreglar el camino
Estamos viviendo una época donde todo el mundo está desesperado por implementar IA. Es la nueva moda empresarial. Si no tenés IA en algún lado, sentís que te estás quedando atrás.
No estoy en contra de la tecnología ni de la innovación. Todo lo contrario. Pero lo que sí me preocupa es ver cómo las empresas están gastando fortunas en herramientas complejas mientras tienen problemas básicos que nadie está mirando.
Es como si tuvieras un auto con las ruedas pinchadas y en vez de arreglarlas, te compraras un GPS de última generación. ¿De qué te sirve saber exactamente a dónde querés ir si tu auto no puede llegar?
Caso real: El formulario roto que costó 200 clientes
Una empresa grande y reconocida de servicios me contactó porque "querían implementar IA para predecir qué clientes iban a necesitar sus servicios". Proyecto ambicioso, presupuesto generoso, ganas de innovar.
Primera reunión: me empiezan a mostrar sus dashboards, sus sistemas, lo sofisticado que es todo. Impresionante. Después me dicen: "El problema es que no estamos captando suficientes leads. Queremos que la IA nos ayude a identificar mejor a nuestro público objetivo."
Les pregunto: "¿Y cómo captan leads actualmente?"
"Por el formulario de la web principalmente, y por redes sociales."
"Ok, ¿puedo ver las estadísticas de conversión del formulario?"
Resultó que el formulario de contacto de su página web llevaba 4 meses roto. Los mensajes llegaban, pero se iban directo a una carpeta de spam que nadie revisaba. Cuatro meses.
¿Sabés cuántos potenciales clientes perdieron? Más de 200 contactos. Gente que buscó activamente su servicio, se tomó el tiempo de completar el formulario... y nunca recibió respuesta.
Pero claro, querían implementar IA. Les dije: "Antes de gastar en IA, ¿no deberíamos asegurarnos de que algo tan básico como su formulario de contacto funcione?"
¿Y sabés qué me contestaron? "Ah sí, eso lo vamos a arreglar. Pero queremos avanzar con la IA igual."
El proyecto de IA nunca funcionó como esperaban. No porque la tecnología fuera mala, sino porque los procesos de base eran un desastre.
La verdad sobre la información: basura entra, basura sale
Hay un dicho en el mundo de la tecnología: "Garbage in, garbage out". No importa cuán sofisticado sea tu sistema. Si le das información mala, te va a devolver resultados malos.
Y acá está el problema que veo en muchas empresas. Invierten cientos de dólares en sistemas complejos, contratan consultores caros para implementar IA, compran software de última generación, se capacitan en herramientas nuevas. Pero no invierten un peso en:
- Arreglar sus procesos rotos
- Asegurarse de que la información que cargan sea correcta
- Validar que los datos que tienen sean completos y actualizados
- Documentar cómo se recopila y procesa la información
- Capacitar a su equipo para saber cómo actuar ante eventualidades
En el próximo artículo te cuento los 3 problemas más comunes con la información que veo en las empresas, y los pasos concretos para resolverlos antes de tocar cualquier tecnología.